jueves, 27 de mayo de 2010

Carta a un amigo

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LIBERTAD……

Que es para mi la libertad, que difícil es ponerle palabras sin entrar en demagogia, que difícil es definir una sensación, como no se como empezar voy a hablar de mi.
Se algunas de las cosas que a mi me impiden sentirme libre y todas ellas dependen de mi, estoy aprendiendo a responsabilizarme de mi vida, de mis decisiones, pues nadie nada más que yo impide mi libertad.
He descubierto como con normas morales rígidas y aprendidas la coarto, con enseñanzas recibidas en mi infancia y tragadas sin analizar me atrapan, veo como el miedo a no ser aceptada, a no ser amada me limita, como las heridas de mi corazón me impiden estar abierta a la vida, a recibir su abundancia, como con las creencias que admito como verdades inamovibles me castro, como juzgo y encasillo para tener control impidiéndome ver la totalidad, como tengo tanto miedo a perder ese falso control sobre lo que me sucede que me hace mantenerme en alerta, como castro la salida espontánea de mis emociones, como a veces estoy tan desconectada que no se ni lo que siento, como no le hago caso a las señales que mi cuerpo, que muy sabio me manda, como mi mente fantasea con lo que piensan los otros deformando la realidad y haciendo una realidad irreal producto de mi locura.
Como ves no me siento una persona libre, pero si autentica, intento no engañarme, aceptar mis limitaciones y mis heridas, amarme como soy, con todas mis cargas, trabajar para conocerme más y darme cuenta de las tretas que yo misma me monto para no enfrentarme a lo que no me gusta de mi, aceptarme con mi sombra y desde que estoy en este camino me siento mucho más libre y por supuesto mucho más feliz.
Quiero tomar todo lo que la vida me traiga, quiero aprender de mis errores, quiero ser dulce y comprensiva comigo pues ello me hace serlo con los demás, quiero tomar las decisiones desde la libertad de aceptar que no soy libre, pues no soy perfecta ni pretendo serlo, desde mi egoísmo y mi generosidad, desde mi dulzura y mi cólera y muchas más contradicciones que forman parte de mi, hacer de mi pasado mi escuela de aprendizaje para crear mi futuro, pues sin él no sería lo que soy.
Bueno amigo por ahora lo voy a dejar aquí pues podría seguir escribiendo páginas y páginas, me alegro de poder compartir mi forma de pensar contigo, pronto seguiremos con la conversación.
Un beso muy fuerte, ciao caro.

Amanda.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Erase que se era






ERASÉ QUE SE ERA.



Este cuento va ha empezar como lo hacen todos los cuentos.

Érase que se era un hombre llamado Manuel, que vivía en una ciudad donde todo el mundo se quedaba en el umbral de los sueños, donde se llevaba una vida solitaria incluso estando en compañía, donde los más profundos anhelos quedaban relegados en una carrera hacia el éxito, donde los valores más nobles del ser humano dormían escondidos detrás de la búsqueda del dinero y un falso bienestar.

Una mañana cualquiera sonó el despertador como todos los días y Manuel abrió los ojos malhumorado, despertó con la sensación de soledad, de no poder con el peso de lo que el día le iba a deparar.

Se levantó y miró por la ventana y su mirada le devolvió el manto negro que solo era distorsionado por las luces de las farolas, la calle estaba vacía, tan vacía como su cama, tan vacía como su casa, tan vacía como él y dijo ¡¡Mierda de vida!!

Todavía no había amanecido y ya empezaba su retahíla de reproches, fue al baño donde se dio una ducha rápida, esperando que el agua arrastrase ese vendaval de emociones, al mirarse en el espejo no reconoció su propia imagen somnolienta, la mueca contraída de su cara acentuaba las pequeñas arrugas que habían aparecido a causa de la edad o quizás del sufrimiento constante con el que últimamente vivía su vida.

Su cabeza no paraba de dar vueltas, maldijo el madrugar, maldijo ese asqueroso pueblo donde vivía, maldijo ese desayuno en un bar de mala muerte, maldijo el café tomado de prisa y en soledad.

Miró a su alrededor, su aspecto no resaltaba, no prevalecía en esa mediocridad, la gente estaba allí como él, con cara malhumorada, resignados en su rutina y tan solos como él.

Reparó en una muchacha, no tendría más de 20 años, sonreía y su andar ligero y alegre hacían que se distinguiese de la multitud, ¡¡no sabe lo que es la vida, la edad la pondrá en su sitio!! pensó Manuel.

Después de tomar el café amargo como el día que se presentaba, cogió el coche y se dirigió al trabajo, un trabajo que no había elegido.

Tenía la sensación de que la vida lo arrastraba en esa rutina que odiaba, no llevaba las riendas y lo peor, no tenía la posibilidad a estas alturas de cambiar nada, se sentía demasiado viejo para luchar, así que, apretando la cara se resigno con lo que tenía.

La música sonaba en el coche como un suave ronroneo, era un bálsamo para su alma atribulada, siempre había tenido en él ese efecto. La circulación era pesada y dijo

¡¡ Maldición un atasco!! Y para colmo el gilipollas de turno haciéndole la puñeta, solo salían improperios de su boca, ¡¡gilipollas no has visto el intermitente!! ¡¡Chulo más que chulo!! ¡¡Anda y que te la pique un pollo!!

Él, era cirujano cardiovascular, porque su padre lo era, su abuelo lo era y la saga familiar lo esperaba de él, ¡¡y que puñetas!! se sintió lanzado a serlo, podía dar la talla, demostrar que no los defraudaría.

Llegó al hospital, una operación le esperaba, intentó calmarse después de la odisea de tráfico y fue a tomar un café,

¡¡Joder, el segundo café del día y no consigo ponerme a tono!!

¡¡Y ahora que careta me toca!! pensó, por supuesto la de hombre serio, responsable, frío y calculador, había que provocar en los pacientes la sensación de seguridad y confianza, pero en el fondo de su corazón, la desconfianza, la inseguridad, la confusión habían anidado profundamente.

Después de poner en práctica esa técnica de autodominio aprendida después de muchos años de ejercicio de la profesión y ayudado por su música esa pócima que necesitaba como un adicto, que tenía la virtud de transportarlo a los lugares de sus sueños, cogió el mp3 y puso a su María Callas. Pensó ¡¡ya sé, quizás casta diva, o mio bambino caro!! Por fin pudo conseguir estar todas esas horas en el quirófano, entregado a su labor.

¡¡ Algo he hecho mal, no ha salido bien, si hubiese hecho un bypass en vez de la extra corpórea!! Su mente era un torbellino de reproches, no podía soportarlo, no lo había salvado y solo tenía 35 años, su pregunta constante era ¿Qué he hecho mal? ¿Qué he hecho mal?, se lo repetía continuamente, un sentimiento de culpa empezaba a torturarle, pero también había aprendido a congelarse, a poner una muralla entre sus emociones y él, a no sentir.

¡¡Todo es mentira, todo lo que me rodea es falso!! ¡¡ No puede esperarse nada del ser humano!! pensó y con este sentimiento de desesperanza salió a la calle.

No quería cenar solo, no lo podía soportar. Cogió el teléfono y llamó a unos amigos, no tenía ganas de escuchar la letanía de consejos con los que últimamente le condenaban, pero era mejor eso que estar solo.

Y así, acompañado de la misma sensación con la que se había levantado, continuo su deambular. Le estaban esperando, la cena se desarrollo en una conversación de deberías, ¿que hago aquí?, pensó, pero su mente se negaba a aceptar su soledad, no importaba el precio que tuviese que pagar, no importaba que aquello no nutriese su corazón, no importaba que no pudiese decir lo que verdaderamente pensaba.

¿Qué careta me toca ahora? pensó, Él la conocía, era la careta de hombre alegre, superficial, irónico y que se ríe de la vida, el que lo tiene todo y a quien no le afecta nada. Seguía su actuación entre risas falsas, era lo que se esperaba de él, alguna vez se había mostrado autentico y no le habían aceptado, además, él también prefería esa careta, era una forma de evadirse, de no sentir lo que su corazón le estaba pidiendo.

Veía la infelicidad, no solo en él, si no también en sus amigos, vio la falsedad, vio también sus caretas, pero seguía y seguía con su actuación, ahogando con el alcohol los pequeños atisbos de su corazón luchando por que lo escuchara.

¡¡Es una buena anestesia!! pensó, pero seguía notando la exigencia de sus amigos para que fuese el Manuel divertido, de sus padres para que fuese el cirujano exitoso, de sus pacientes para que fuese el médico responsable y serio, y de él mismo para no defraudar a nadie, aunque el precio a pagar fuese defraudarse a si mismo.

Y con esta amargura acabó la cena que bañada por los vapores etílicos se hizo soportable, pero él, retrasaba el regreso todo lo que podía, no, no y no, no quería volver a una casa donde se sentía un invitado de piedra, una casa que no le permitía ninguna táctica para huir del sufrimiento.

Cogió el coche y llegó al pueblo de mierda, y entro en el bar de mierda, donde había la misma gente de mierda que había visto esa misma mañana, la única diferencia era que no estaba la muchacha ingenua que pensaba que la vida era bella.

Ahogo su miedo con una última copa y el cansancio físico le hizo tomar la dirección, a su casa de mierda, se dio una ducha de mierda, se metió en su cama de mierda y con esa palabra en la boca le venció el sueño, de mierda por supuesto.

Pero como los cuentos, lo único que tienen en común es el comienzo, tenemos la libertad de cambiar el contenido, así que empecemos de nuevo.

Érase que se era un hombre llamado Manuel, que vivía en un pequeño pueblo de Barcelona, un pueblo tranquilo y limpio, donde la contaminación de las fábricas no había llegado, estaba rodeado de pequeñas montañas, humildes pero bellas que rompían la línea del horizonte dando a la vista de forma gratuita y sin esperar nada a cambio, la alegría del verde de su vegetación.

Una mañana cualquiera sonó el despertador como todos los días y Manuel abrió los ojos, su primer pensamiento fue de agradecimiento y dijo¡¡otro día maravilloso y estoy aquí para vivirlo!!

Olió las sabanas que mantenían el perfume del jabón, se desperezó, poniendo como un niño travieso, cierta sonrisa en cada movimiento, se asomó a la ventana de su cuarto, todavía no había amanecido, las calles guardaban ese halo de tranquilidad de una ciudad que está despertando, dándote tiempo para incorporarte a la vigilia.

Se fue al baño y se dio una ducha notando como el agua templada acariciaba su piel, como masajeaba su mente haciéndolo sentirse cada vez más despierto, se miró al espejo con dulzura, reconoció su cara, la que le acompañaba durante toda la vida y que tanto iba cambiando, vio esas pequeñas arrugas que eran testigos mudos de lo que había vivido y recibió ese abrazo que deseaba de la imagen que le devolvía el espejo. ¡¡Adelante Manuel el día es tuyo!! ¡¡Que no se te olvide agradecerlo y disfrutarlo!!

Paró en la cafetería de siempre, pidió un café al camarero con una sonrisa y esta le fue devuelta con un ¡¡Buen día Manuel!! ¿Lo de siempre? Le gustaba esa familiaridad y la agradeció, le saludaron con palabras y con sonrisas algunos vecinos a los que solo conocía de vista, eso llenaba su corazón, se sentía como en casa, la vida le sonreía y no tenía que hacer nada para ello.

Al salir a la calle lo paró una vecina, sabían que era médico y le hizo una consulta sobre su hijo, Manuel vio el miedo de la mujer, la tranquilizó y respondió con cariño a sus preguntas, fue pagado con la sonrisa más dulce que jamás había visto. ¡¡Vaya regalo para empezar el día!! pensó.

Cogió el coche y se dirigió al trabajo, trabajo que no había elegido, pero que había conseguido trascender a todo eso sin que le causase sufrimiento, sabía que podía ayudar a la gente, sabía que era un bello trabajo, sabía que necesitaba mucha valentía para hacerlo, pero confiaba en que Dios le ayudase, él sería solo un instrumento de sus propósitos.

No tenía muy claro si quería ser otra cosa, pero hasta que la claridad apareciese en su mente, haría lo que sabía hacer y bien, lo mejor que supiese, era hermoso pensar que gracias a su ayuda, un ser podría seguir viendo las flores, disfrutando de sus seres queridos, viviendo en definitiva.

La música sonaba en el coche, esa maravillosa amiga le hacía conectar con lo más autentico de él, con los sentimientos más puros. Había mucha circulación ¡¡un atasco vaya por Dios!! Manuel aprovecho la situación para disfrutar de la música, no podía hacer nada para cambiar lo exterior pero sí para vivirlo lo mejor que sabía.

De pronto trasportado por su música en ese parón de trafico, vio la magnificencia de la naturaleza, el amanecer, la carretera transcurría paralela al mar y ahí estaba, el astro rey empezaba a salir de su sueño e iba iluminando el cielo en esa mezcla de amarillos y naranjas que se reflejaban en el mar tranquilo de la mañana, un mar solo quebrado por pequeñas olas que rompían sus crestas plateadas en la orilla, ¡¡que suerte tengo!! pensó..

Llegó al hospital, una operación le esperaba, era una gran responsabilidad, pero confiaba en el buen hacer de su equipo y se sentía apoyado. Lo llamaron para invitarle a un café, estaba de buen humor y parece que este estado es contagioso pues los demás compañeros parecían compartir su sentir.

Habló con los familiares antes de la intervención, se puso en su lugar y comprendió sus miedos y la compasión brotó de una fuente interior inagotable.

Al entrar en el quirófano vio tumbado en la mesa de operaciones a un hombre de unos 35 años, asustado, desvalido, invadido por el miedo, ¡¡aceptar la muerte es algo muy difícil!! pensó. Y acarició su mano, fue un gesto sin palabras no hacía falta nada más.

Cogió su mp3 y escucho su música, la que el había seleccionado, la que a él le conectaba con su parte más autentica y allí con su equipo, todos a una, empezaron a desafiar a la muerte.

Algo salió mal, no siempre se puede ganar la batalla, no soy Dios, es un trago duro enfrentarse a una familia esperanzada y por supuesto más difícil olvidar la mirada que hacia poco le había dirigido el hombre.

La tristeza le invadía, pero tenía claro que había dado lo mejor de él. No era perfecto, ni nadie pretendía que lo fuese, no era infalible ni nadie pretendía que lo fuese, era un ser humano que hacía su trabajo lo mejor que sabía y no se exigía nada más, unas veces ganaba y otras perdía, no estaba en sus manos decidir eso, su conciencia estaba serena.

Que vulnerables somos los seres humanos, que fachadas levantamos haciéndonos los fuertes, como nos cuesta mostrarnos así de auténticos, cuando nuestra fortaleza está en nuestra vulnerabilidad. Todas estas ideas rondaban en la mente de Manuel, necesitaba del apoyo de sus amigos, así, que acabada su jornada laboral cogió el teléfono y quedó con ellos para cenar.

Agradeció sus cuidados. Le agasajaron con una cena maravillosa, compartieron con él sus alegrías y tristezas y poco a poco se fue sintiendo mejor, volvió a tener la sensación de que era una persona con suerte, tenia amigos que lo amaban que no intentaban cambiarlo, ¡¡vaya otro regalo,¡¡quieren todo el lote completo!!

Y con esos regalos que ese día la vida le había brindado y que él había sabido coger, volvió a su hogar, ese hogar que estaba siempre donde él estaba, ese hogar que con tanto amor había creado, su refugio, donde se sentía a gusto y acogido, donde tenía su gran amiga la música, sus libros, sus cosas……y la energía que había puesto en habitarla.

Se desnudo y se metió en la cama, la que olía a perfume de jabón, con el orgullo de haber recibido de la vida y con la esperanza de despertar al día siguiente para seguir disfrutando de los regalos que le esperaban. Así que como un niño confiado se entregó a un sueño placido y reparador y colorín colorado estos cuentos se han acabado.





Tengo que decir que el protagonista del cuento no se llama Manuel, está puesto así para que cualquier lector que quiera ser el protagonista se sitúe en el cuento que quiera vivir, él tiene la elección, él tiene libre albedrío. ¡¡Suerte y elige bien!!

¡¡Ah!! Es cierto que cada uno necesita su tiempo para elegir como tomar la vida y la exigencia no es buena compañera, si no se esta preparado diría una frase de Susana Tamaro, cuando no sepas elegir espera y espera y elige donde el corazón te lleve, (no es literal, pero es el contenido).

                             Amanda.

La odisea de las teclas

Dios, que dificil es ser una analfabeta informatica, lo que me está costando entender y usar esto.